
El fútbol, desde luego, está triste con la retirada de un jugador ejemplar, dentro y fuera de los terrenos de juego, de un estandarte ("bandera" como se denomina en Italia) del fútbol mundial, no sólo italiano, de quien para muchos es, y ha sido, el mejor lateral izquierdo de la historia.
Muchos apostarán por nombres como el brasileño Roberto Carlos o como el también italiano Antonio Cabrini, el otro "bello" del fútbol transalpino, y por otros más, como mejor defensa zurdo de la historia. Pero Maldini les supera en carisma, en números, en logros, en su faceta de gran líder de un vestuario.
Y es que Paolo Maldini, nacido el 26 de junio de 1968, ha logrado a lo largo de sus 24 años de carrera en la máxima categoría que su apellido sea unido a su nombre y no al de su padre, Césare, una vieja gloria del Milán, del fútbol italiano, que llegó a dirigir a su hijo incluso en la selección.
No en vano, cuando Paolo llegó a la Primera división, con un debut el 20 de enero de 1985, con 16 años y siete meses, se le conocía como el "hijo de Césare". Ahora, 901 partidos oficiales después con la camiseta del Milán, el Césare quien es conocido como el "padre de Paolo", como hace años vaticinó él mismo a EFE.
Desde su debut oficial en el Milán, en terreno del Udinese, donde curiosamente actúo como lateral derecho siendo zurdo nato, hasta hoy, habiendo cumplido los 900 partidos como milanista el pasado fin de semana justo también en Udine, Maldini ha ganado casi todo.
Su primer partido en competición internacional fue el 18 de septiembre de 1985, en el Auxerre-Milán (3-1).
Ha conquistado con el Milán 26 títulos: 7 ligas nacionales, 5 Copas de Europa/Liga de Campeones, 2 Copas Intercontinentales, 5 Supercopas de Europa, 1 Copa de Italia, 5 Supercopas Italianas y 1 mundial de clubes.
Además, ha batido todo récord de presencias en la Primera división italiana de fútbol (647 partidos), en competiciones europeas de club (174), en la selección italiana (126), en finales de Copa de Europa/Liga Campeones (8, igualando al madridista Paco Gento).
Pero en su carrera deportiva le han faltado tres logros: el mundial y la Eurocopa con su selección, y no haber recibido nunca el "Balón de Oro" como mejor futbolista del año. Grandes injusticias.
Y la verdad es que con la selección, con la que debutó el 31 de marzo de 1988 (con 19 años y nueve meses) en el partido Yugoslavia-Italia (1-1), jugado en Split, estuvo muy cerca de alzar la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. Cayó en la final, desde la tanda de penaltis, ante Brasil, con errores en los lanzamientos decisivos de otras dos "banderas" del fútbol: Franco Baresi y Roberto Baggio.
Luego, en 2006, cuando Italia alzó su tercera Copa del Mundo en Alemania, el "Gran Captán" ya se había retirado de la selección, pese a la insistencia del seleccionador Marcello Lippi en contar con él.
El "Balón de Oro" también lo tuvo cerca, pues fue tercero en 1994 y 2003. Le perjudicó ser defensa, como también le pasó a Baresi, en las votaciones de los "expertos" de la revista francesa que concede el galardón anualmente.
A sus grandes logros deportivos, a sus facultades, garra, colocación sobre un terreno de juego, Maldini ha unido siempre su saber estar fuera de ellos; algo que muchos otros "grandes" del fútbol no han conseguido.
Casado desde "casi siempre" con una modelo venezolana, Adriana Fossa, es amante del ambiente familiar y de la discreción, no se le conocen escándalo alguno, y siempre está dispuesto a prestar su apoyo e imagen por el bien de los más necesitados.
Se le han ofrecido grandes cifras para que su buena imagen sea una especie de "Beckham a la italiana", pues no en vano durante muchos años en las más variadas encuestas ha sido votado como el "más deseado por las italianas". Pero nunca ha aceptado ni deseado entrar en "circos mediáticos o publicitarios" algunos.
Es, como se suele decir, el "esposo ideal que toda madre desearía para su hija".
Ahora, tras padecer en los últimos años graves lesiones de rodilla que estuvieron muy cerca de alejarle de los terrenos de juego en las dos pasadas campañas, Maldini ya dice adiós al fútbol como jugador.
Hoy, de momento, se ha despedido de su afición, del milanés estadio de "San Siro", su casa. Las lágrimas se le han saltado, no sólo a él; y no podía ser menos.
Dentro de una semana, en Florencia, en la última jornada liguera 29008/09, Paolo Maldini "colgará los botines" definitivamente y entrará en el Olímpico de los "ex". De los grandes futbolistas que han marcado época, de los mitos, de los ídolos.
Pero la saga Maldini continúa, pues su hijo Christian ya juega en los infantiles del Milán. No obstante, difícil le será al pequeño quitarse de encima la etiqueta de "hijo de", algo que sí consiguió su padre.
HUBO DERROTA, BANDERAS Y REPROCHES, Y LA FIESTA SE EMPAÑO
La actitud de un sector de los aficionados, unido a la derrota del Milán ante el Roma (2-3), amargaron hoy la despedida del estadio milanés de "San Siro" del capitán "rossonero", Paolo Maldini, quien casi a sus 41 años de edad se retirará del fútbol profesional la próxima semana.
El defensa pisó este domingo por última vez como jugador profesional el terreno de juego del estadio milanés, tras casi veinticinco años de triunfos y derrotas con el club de toda su vida.
La despedida del astro era tan importante para el club, que el propietario del mismo, y primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, acudió al estadio a ver los últimos minutos de Maldini. Pero lo que en un principio iba a ser una fiesta terminó dejando un sabor agridulce en el jugador.
Si bien es verdad que en "San Siro" hoy todo estaba dispuesto para agradecer al defensa el esfuerzo dado por el club -los jugadores lucían, incluso, una camiseta conmemorativa-, los aficionados de la curva sur del estadio pusieron la nota amarga para Maldini con una parcanta en la que se incluía un reproche.
"Gracias capitán: sobre el campo un campeón infinito, pero has faltado al respeto a quien te ha enriquecido", rezaba el gigante cartel, que se podía leer desde todos los lugares del estadio, acompañado con camisetas de Franco Baresi, quien dejó el brazalete a Maldini en 1997, y adorando con cánticos sobre que "sólo hay un capitán (Baresi)".
A este reproche respondió inmediatamente Maldini ante los periodistas que se encontraban en medio del campo tras la victoria. "Estoy orgulloso de no ser uno de ellos", dijo.
Los aficionados no fueron los únicos que tiñeron de gris el último encuentro del jugador en "San Siro", también su propio equipo, que cayó derrotado ante el Roma y se dejó por el camino una nueva oportunidad de amarrar la segunda plaza y el pase directo a la Liga de Campeones.
De hecho, Juventus Turín ya ha empatado a 71 puntos con Milán en una segunda plaza que hace unas semanas le arrebataron los jugadores milanistas del técnico Calo Ancelotti, que también ha podido vivir su último partido en San Siro al frente del Milán.







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